1. El IVA de los libros (electrónicos o no). Mes de febrero de 2011. La noticia vuela. El Congreso de los Diputados en España insta al Gobierno a que realice las gestiones necesarias ante Bruselas para que se modifiquen las Directivas del sistema común del IVA para aplicar el 4 por ciento de este impuesto a los libros electrónicos. “No es la panacea”, dijo el consultor Javier Celaya. Ni lo fue ni lo es. La noticia quedó, al menos por ahora, en eso, en noticia. El IVA de los libros electrónicos sigue siendo del 18 por ciento. Pero hay más. El IVA superreducido del que disfrutan los libros impresos dejaría de serlo. Es difícil de hablar de reducciones en este tipo cuando, además, desde Bruselas se abroncó a Francia por reducir el IVA de los ebooks.
2. Información importante para unos pocos. La edición en español del rotativo The Wall Street Journal, informaba hace unos días del seguimiento que están haciendo los grandes de la Red y el comercio electrónico -Google, Apple, Amazon y Barnes&Noble- de los hábitos de los lectores a través de los dispositivos que comercializan para la lectura. Pueden saber, por ejemplo, en qué página abandonó un lector un determinado título. La información, muy valiosa, está solo en algunas manos y no son las del mundo editorial. Por ahora.

3. Espacio de los grandes de la Red. Nos quieren en el sofá, leyendo. El presidente de Google y los fundadores de Facebook y Netscape han invertido en Atavist 100.000 artículos en un año. Se trata de una plataforma en la que manda el software de última generación para dar base a aquellos reporteros que quieren escribir historias a caballo entre el reportaje de un dominical y un libro. La plataforma está en inglés. Ahora, y visto el éxito, al menos en inversión, habrá que esperar a que surjan alternativas en castellano.
4. E-book usado, concepto extraño. Nate Hoffelrder en The Digital Reader explicaba en un artículo cómo una reciente sentencia judicial en Europa permitiría la venta de libros electrónicos usados. Precedente legal para la venta de eBooks usados en Europa. El concepto es difuso, extraño. ¿Cómo afectará? La respuesta es incierta, lo único que sí es posible contestar es que generará debate y que en el mundo editorial este precedente supone una postura reticente.

5. ¿Qué pasa con mi maquetación? Montas en el metro, y casualidades de la vida -llámalas como quieras si no te gusta esta frase-, ves a dos viajeros leyendo el mismo título en un e-reader. Pero, espera, ¿es el mismo? Sí, el contenido es el mismo; la edición también lo es. ¿Entonces por qué no tienen el mismo aspecto? El parque de dispositivos electrónicos para la lectura aumenta en España. En 2011 se vendieron más de 600.000 de estos dispositivos, pero esa cifra no implica un trabajo por parte de los técnicos para que el lector tenga, al menos, la opción de ver las negritas donde las puso el editor, las cursivas donde deben y el tipo letra que pensó para un determinado título.


