Llega mirando a todos lados. Algo perdido. Saluda y se sienta en la silla. Lo primero que hace es sacar un libro, su libro. El que entrevista lo coge y, por algo que el lector vendrá a bien entender como deformación profesional -inténtelo al menos-, toca el papel; pregunta las calidades empleadas en la edición y, también, la imprenta con la que trabajó. Comienza la conversación con Adolfo Moreno (Madrid, 1984), autor de La mirada. Un viaje al corazón marroquí, novela que se hizo real en julio de 2012 gracias a una iniciativa de crowdfunding desarrollada por el propio escritor, es decir, gracias a todos aquellos que hicieron su aportación para cubrir los costes de la edición y que, a cambio, recibieron, por ejemplo, un ejemplar; porque esta es la filosofía del micromecenazgo. El caracter innovador de la obra de Moreno no acaba aquí. Continúa. Nació bajo licencia Creative Commons, permitiendo al lector compartir, copiar, distribuir y comunicar públicamente tanto el texto como la versión audiolibro.
Los comienzos
“Fui aprendiendo sobre la marcha”. Aunque guardaba cierta relación con el mundo editorial, cursó estudios de Periodismo y trabajaba en la página web de una cadena de televisión nacional, desconocía muchos aspectos de este complejo mundo. Este handicap no frenó sus intenciones: aumentar sus conocimientos sobre este sector. A ello ayudó, todo hay que decirlo, que aún no se había dedicado al periodismo como él entiende este oficio -”contar historias desconocidas para las personas”- y un proceso de bajas incentivadas dentro de la empresa en la que trabajaba, al que decidió acogerse para, dice, contar la mejor historia posible. “Iba a cumplir el sueño de todo periodista, escribir un libro, pero en mi caso el fin era ejercer de tal, que el libro me sirviera para hacerme un hueco. Normalmente, cuando un periodista escribe un libro ya tiene cierto recorrido profesional como yo lo entiendo”.
El empujón
“Estaba trabajando en la web y nada, cabreado, lo típico: «no me valoran, no se puede hacer nada…». Además, trabajaba en Tres Cantos y vivo en Móstoles, imagínate… atravesaba todo Madrid y leía mucho. Fue leyendo Ébano cuando me dije: «Tiene que haber un montón de historias de millones de africanos por contar». “Empecé a idear la trama ambientada en África. Viaje a Marruecos para hacer un buen trabajo de documentación y ambientación. Esto es clave, eh, la gente de allí, lo que ves… eso te escribe el libro”.
La ruptura
Con los viajes a Marruecos, cuatro veces en este momento, Moreno había escrito las cien primeras páginas del libro. “Se lo pasé a algunas personas, entre ellas a una de mis antiguas jefas. Me hizo una corrección enorme… No valía… así que tiré esas cien páginas y decidí mejorar mi escritura; busqué libros que me ayudaran a dar estructura al libro, a confeccionar la trama, y encontré El viaje del escritor, un libro que me ayudó mucho”. Para enero de 2011 tenía la estructura hecha y como se había acogido al proceso de bajas incentivadas de su empresa, se dedicó mañana y tarde a escribir. Viajó dos veces más a Marruecos -y ya iban seis-. Noviembre de 2011, el texto estaba listo.
Casciari inspira
“Leí en internet las condiciones draconianas de las editoriales a escritores jóvenes… y pensé: «por qué no dedico tiempo a trabajar como editor». Leí un post de Hernan Casciari, Para ti, Lucía, y luego vi el vídeo de una de sus conferencias titulada Cómo matar el intermediario. Estaba decidido. Él iba a ser su propio editor, con sus aciertos y sus errores. En ese momento puede dar un poco de vértigo lanzarse, pero Moreno contaba, y cuenta, con un grupo de familiares, amigos y conocidos que le iban a apoyar. El único problema que tenía que solucionar era la financiación de la obra. “Fue cuando conocí la opción del crowdfunding y cerré el círculo”.
La campaña
“Un grupo de música, por ejemplo, tiene más problemas para hacer un crowdfunding, necesitan más dinero. Yo solo necesitaba una cantidad mínima, no quería una cifra alta, lo justo para imprimir libros y hacer luego los envíos. Calculé cuanta personas creía que iban apoyar mi crowdfunding. En solo siete días recaudé el dinero, y tirando solo de contactos cercanos. Como conseguí el objetivo antes de tiempo me dediqué entonces a difundir la iniciativa en los medios. Fue todo un poco al revés”.
La recompensa (doble)
El círculo cercano de Adolfo Moreno apoyó la iniciativa de crowdfunding. En siete días, como se ha mencionado, había conseguido la cantidad económica necesaria para cubrir los costes de edición de su libro. Muchos dirán que bueno, que sí, que lo apoyaron porque lo conocían y no por la calidad del libro. La opción de dudar sobre una cuestión está presente, siempre. Pero llegaron las críticas: “Se sorprendieron de la calidad del libro”. Buenas, por cierto.
To be continue…
Los mecenas de la iniciativa tenían ya su recompensa. Moreno había conseguido su objetivo, publicar La mirada. Un viaje al corazón marroquí, pero el remanente de 170 libros impresos que le quedaba tras cumplir con sus obligaciones le ponía un nuevo reto: vender ese sobrante. “El libro electrónico te lo puedes descargar gratis, solo pido que le den a me gusta en la página de fans del libro en Facebook o que escriban un tuit diciendo que se lo han descargado, poco más”. Esta parte, la de vender, dice, le está resultando más complicada. “Hay que esperar, el libro solo tiene dos meses de vida y la gente aún no lo ha terminado. Confío en que se hable pronto de él”. ”Y bueno, mi objetivo, como te decía, es poder seguir haciendo labores de editorial, organizar presentaciones; voy a participar en un taller de escritura y autoedición”.
‘La mirada’ vista por el autor
El libro quiere hacer reflexionar al lector sobre esos sentimientos universales que siente igual una persona marroquí que una española, trasladar al lector, a través de esta empatía, a Marruecos: algo tan cercano y a la vez tan diferente a nuestra cultura. Otro punto clave que el libro muestra es hasta dónde llega el aguante el cerebro humano, hasta dónde es capaz de soportar dolor. Y lo que es igual o más importante, aborda el concepto de ética marroquí: amababilidad, generosidad, ese abrirte tu casa aunque seas un desconocido… Es un libro en el que todas las personas van a verse indentificadas.

