Título: Donde los árboles cantan
Autora: Laura Gallego
Editorial: SM
Año de publicación: 2011
Audiencia: Infantil/Juvenil
Precio: 14,95 euros
Viana, la única hija del conde de Rocagrís, está prometida al joven Robian de Castelmar desde que ambos eran niños. Los dos se aman y se casarán en primavera.
Sin embargo, durante los festejos del solsticio de invierno, un arisco montaraz advierte al rey de Nortia y sus caballeros de la amenaza de los bárbaros de las estepas…, y tanto Robian como el duque se ven obligados a marchar a la guerra.
En tales circunstancias, una doncella como Viana no puede hacer otra cosa que esperar su regreso… y, tal vez, prestar atención a las leyendas que se cuentan sobre el Gran Bosque…, el lugar donde los árboles cantan.
Opinión personal:
Hace unos cuantos años que sigo la trayectoria de Laura Gallego como escritora y creo que he leído suficientes libros de ella (unos trece, a ojo de buen cubero) como para poder considerarme su fan. También la he acosado en sus firmas de libros y he intentado comprar su amor con regalos, pero eso no viene a cuento ahora.
Cierto es que cuando empecé a leer sus libros era todavía una adolescente, pero si una historia es buena te lo parece con dieciséis, con veintitrés o con ochenta. Da igual la edad. El problema es que cuando sigues a un escritor o escritora generas expectativas. Si sus anteriores libros te parecieron buenos esperas que el siguiente que vaya a publicar sea igual de bueno que los anteriores o mejor. Y a veces pasa que tus expectativas están demasiado altas. Eso fue lo que me pasó a mí con este libro.

Portada de la edición especial por los 100.000 ejemplare vendidos de 'Donde los árboles cantan'
Fue como la primera vez que vi el Big Ben (o la Elizabeth Tower si queremos ser más precisos): tú esperas una gran torre porque en todas las películas y fotos parece que llega por lo menos a las nubes cual rascacielos, pero luego llegas allí, lo ves y piensas: ”¿Ya está? ¿Sólo esto? ¿Tanto alboroto pa’ na’?”. Pues igualito me pasó con Donde los árboles cantan. Yo veía la portada y pensaba “¡Oh, Dios mío! ¡Es maravillosa! ¡Es fantástica! ¡Podría tirarme horas mirándola sin cansarme! ¡La amo!” (por cierto, ahora han sacado una nueva portada igual de hermosa o más para celebrar los 100.000 ejemplares vendidos). Lo abría y veía lo cuidada que estaba la edición y más me gustaba. Leía las opiniones que había en la contraportada diciéndome que el libro era lo mejor de lo mejor, la obra maestra de la autora y pensaba ”¡Tengo que comprarlo!”. Pero luego me lo leí y me pasó lo mismo que con el Big Ben: decepción. Yo esperaba algo más de ese libro, su portada y contraportada me prometían cosas maravillosas en su interior y, para mí, no las había.
La historia no es mala, ni mucho menos, es un cuento. Un cuento con moraleja, y de las que le gustan a Laura Gallego: a) hay que cuidar la naturaleza, y b) las mujeres somos fuertes y no tenemos que dejarnos llevar por los convencionalismos sociales. A eso ya estoy acostumbrada porque también las incluye en otros de sus libros y estoy bastante de acuerdo con ella. El problema es que yo creía que Donde los árboles cantan era un libro más ambicioso y no sólo un cuento bonito. Los personajes no son muy complicados como por ejemplo en Memorias de Idhún; la mayoría están encasillados en su rol de buenos o malos, exceptuando un par de casos (como el de Robian).
Es un poco predecible hasta que llegamos más o menos a la mitad del libro y ahí es cuando Laura nos sorprende, concretamente con uno de los personajes (tampoco voy a decir mucho más al respecto para que no me amenacéis de muerte por decir spoilers). En ese momento es cuando la historia se pone interesante de verdad y no sabes muy bien en qué va a derivar.
El final me pareció un poco precipitado y el epílogo me dejó la misma cara que cuando leí Amanecer de la saga Crepúsculo, pero aún así la historia me pareció bonita.
Sé que hay gente que ama el libro (no me odiéis, por favor). Tengo amigas de mi edad que leyeron el libro y les encantó, les pareció una maravilla y se lo recomendaban a todo el mundo. A mí no me ha parecido para tanto. Me ha parecido un libro más. A lo mejor sí lo recomendaría para niños de entre doce y quince años (como hace la editorial), seguro que les encantaría. A los demás les diría que si nunca han leído a Laura Gallego que escojan otro libro de ella porque con éste no les va a impresionar. No sé… Recomendaría Hija de la Noche, por ejemplo. Es otro libro autoconclusivo y con una historia muy bonita que sí consigue enganchar desde el primer momento a mi parecer. También tiene otro libro del estilo de Donde los árboles cantan, de temática medieval: Mandrágora. Aunque éste último dijo la autora que lo había escrito con prisa (y se nota). Pero aún así ese libro me gusta mucho más que Donde los árboles cantan. Supongo que es porque no tiene una portada tan maravillosa que hace que te enamores del exterior y te olvides del interior.
Resumiendo, en una escala del uno al cinco donde cinco significa que es una obra maestra y el uno que lo queméis para hacer hamburguesas yo le daría… un tres (a quien dibujó la portada le doy un diez y mi futuro hijo primogénito si quiere). Pero como digo al principio, esto es sólo mi opinión personal. Nadie mejor que vosotros mismos conoce vuestros gustos para saber si querríais leerlo o no.

