El Titanic renace a golpe de tecla

Era el segundo de tres transatlánticos hermanos. Los conocían en aquel momento, hace poco más de cien años, como los clase Olympic. Él, el Titanic, el protagonista de estas líneas, era por aquel entonces el barco de pasajeros más grande y lujoso del mundo. Su destino, o el que le predijeron los humanos, cruzar el atlántico partiendo de Southampton y atracar en Nueva York. Pero la predicción siempre contempla un margen de error. Y los humanos erraron. Y de qué manera.

Eran las 23:40. Habían pasado cuatro días de su partida. El coloso de hierro que surcaba el mar chocó con un iceberg al sur de las costas de Terranova. Se hundió a las 2:20 de la mañana del 15 de abril. No vamos a entrar aquí en si hubo errores o no en la guía del barco; tampoco en quién fue el verdadero culpable del desastre.

Lo que cabe hoy aquí con especial protagonismo son las historias que surgieron de tan trágico suceso, y cómo el imaginario humano es capaz de extraer notas positivas de hechos que no lo son tanto.

Cumplidos cien años, y vistos los homenajes conmemorativos, llega al mercado editorial una obra editada por Panini y que toma como referencia a este coloso de las aguas. Titanic-Renacer, escrito por Sandra de Lamo, se atreve a vincular una obra a este suceso narrando dos historias paralelas: la de Rick Nolland, un joven del siglo XXI que embarca en una réplica del famoso transatlántico en el año 2012, y la de Margaret, una joven inglesa que, tras casarse con James Nolland, en 1912 embarcó en el Titanic para celebrar su luna de miel.

Rick conoce en su viaje a Lena, una famosa cantante pop. Sin quererlo, él se ve arrastrado a un mundo de glamour; a la par conocerá a su tatarabuela, Margaret Nolland, superviviente del Titanic. Lo hará a través del diario que ella escribió y que su hijo, el bisabuelo de Rick, le entrega antes del crucero. El viaje y conocer a estas dos extraordinarias mujeres cambiarán la vida de Rick.

Sobre la autora

Sandra de Lamo nació en Montcada i Reixac (Barcelona). Su amor por la escritura llegó pronto. Demasiado. Cuando nació, y el doctor le dio el cachete de rigor, ella se lo devolvió y, ni corta ni perezosa, le pidió lápiz y papel para contar el hecho. Con ese comienzo, a nadie le resultó extraño que pasados los años se licenciara en Literatura Española. También en Criminilogía; nunca se sabe…. Tras quince años de trabajo en el mundo de la edición de Lamo recibió la oferta de escribir Titanic-Renacer. El no -y perdón por la redundancia- NO era  un opción . Lo es menos aún cuando resulta que será tu primera obra escrita.

 

Esta entrada fue publicada en Reseña y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Identifícate o regístrate para poder dejar un comentario.