La mayoría de las veces que un escritor (o escritora) adjunta ilustraciones en sus libros éstas no suelen ser suyas. Es el caso de Elvida Lindo y Emilio Urberuaga, escritora e ilustrador respectivamente, de la serie de Manolito Gafotas. Pero en algunos momentos podemos encontrar el extraño caso de que la mano detrás de los dibujos que aparecen en el papel sea la misma que la que está detrás de la historia.

Boa constrictor y elefante. 'El Principito'
Un claro ejemplo sería Antoine de Saint-Exupery, escritor de El Principito. En la mayoría de las ediciones que se pueden encontrar de su libro, sus ilustraciones sobre el protagonista de la novela y su mundo se han respetado (unas veces a color y otras en blanco y negro). Su dibujo de la boa constrictor con un elefante dentro es mundialmente famosa.
Otro ejemplo famosísimo es J.R.R. Tolkien. Aunque la mayoría de las ediciones no suelen incluir las ilustraciones que realizó sobre la Tierra Media (tanto para El Señor de los Anillos como para El Hobbit), los mapas que dibujó sí suelen estar presentes en los libros para guiar al lector durante los largos viajes que ocurren en sus novelas.

Edición inglesa de 'Los cuentos de Beedle el bardo'
Aunque J.K. Rowling nunca pudo encargarse del diseño e ilustraciones de su saga Harry Potter, lo cierto es que sus primeros borradores del primer libro incluían dibujos hechos por ella misma y que quería que apareciesen en la edición en papel, pero los editores se negaron. La escritora consiguió sacarse esa espinita con el libro Los cuentos de Beedle el bardo ya que esta vez se pudo permitir el lujo de elegir ilustraciones suyas para el exterior y el interior de la edición del libro. Lamentablemente, en la edición española, no podemos disfrutar de la misma portada que en la edición inglesa hecha por Rowling puesto que Dolores Avendaño (ilustradora de todas las portadas de la saga para Salamandra) se encargó del diseño.
Otro británico que también ilustraba tanto sus novelas como sus relatos cortos era Rudyard Kipling, escritor de El Libro de la Selva. Su padre fue un oficial del ejército británico en La India, pero también escultor y alfarero, pudiendo venir de ahí su interés por las artes plásticas.
Y si viajamos un poco más atrás en el tiempo, hallaremos a William Blake. El poeta inglés también era pintor y acompañaba algunos de sus escritos con grabados realizados por él mismo.
Ejemplos patrios
Si buscamos dentro de nuestras fronteras, encontraríamos muchos casos pero en este caso sólo vamos a mencionar un par.
El poeta Ramón Gómez de la Serna y creador del género literario conocido como greguería, definido como una mezcla de metáforas y humor, también era dado a usar la pluma para algo más que para escribir. Muchas de sus greguerías iban acompañaras de sus dibujos.
Pero si hay un autor en el que las artes plásticas y las literarias casi van de la mano, ese es el granadino Federico García Lorca. Escritor y poeta, sus dibujos acompañaban muchas veces a los poemas y obras que escribía, aunque otras eran retratos de gente que conocía, como por ejemplo Salvador Dalí.
Jordi Serra i Fabra normalmente no acostumbra a realizar ilustraciones para sus libros y suele dejar ese trabajo en manos de gente con más experiencia en ese campo, pero con su libro El Fabuloso Mundo de las Letras hizo una excepción y fue él quien realizó los dibujos que aparecen. En su caso las realizó por ordenador ya que reconoce que no es demasiado ducho en las artes plásticas. Pero ya sea con ordenador, plumilla o lápices de colores, eso no quita que los lectores no podamos disfrutarlas igual.

