Rechazos y lamentos literarios

Un proceso por el que casi todos los escritores del mundo suelen pasar es el rechazo. Mandar sus manuscritos a una editorial o editor para sólo recibir cartas denegándole su sueño. Aunque no lo parezca es una costumbre de lo más normal en el mundo literario y muchos de los escritores que hoy en día viven en un castillo gracias a las ventas de su saga literaria o que son reconocidos a nivel internacional empezaron así.

El caso más famoso quizá sea el de J.K. Rowling. ¿Quién no ha oído ya la historia de todos los rechazos que recibió hasta que el editor de Bloomsbury decidió darle una oportunidad? La parte menos conocida de la historia es que fue la hija del editor (una niña por aquel entonces) quien incitó a su padre a publicarlo, ya que él estaba pensando en mandarle una carta de rechazo donde le recomendaba buscarse un trabajo.

Un sonriente Stephen King acordándose de los editores que rechazaron sus novelas.

Otro autor muy reconocido que también pertenece a este club es Stephen King. La primera novela que envió a las editoriales fue rechazado y él se encargó de destruirla. Su segundo intento con otra novela corrió el mismo camino, pero a la tercera se cumplió el dicho y fue la vencida. Su novela Carrie fue publicada y hoy en día es todo un best-seller junto con muchas otras de sus obras.

Pero Rowling y Stephen King no han sido los únicos escritores famosos de la literatura actual que han recibido palabras de desconsuelo por parte de muchos editores. Dentro del mundo de los clásicos literarios, la publicación de una novela tampoco era fácil.

Cien años de soledad, la obra más famosa de Gabriel García Márquez junto con El amor en los tiempos de cólera, fue rechazada por muchos editores antes de publicarse. No creyeron que una historia con ciertos “tintes mágicos” tuviese éxito en el mercado. A Rudyard Kipling, escritor de El libro de la selva entre otros libros, le dijeron que no sabía usar la lengua inglesa. Ganó el Nobel de Literatura. La escritora de Una arruga en el tiempo, Madeleine L’Engle, fue rechazada por 26 editores que pensaban que su obra era “demasiado diferente”. Lolita, la obra maestra de Vladimir Nabokov acarreaba cierta polémica que muchos editores no estaban dispuestos a correr ya que consideraban obscena la novela. James Joyce recibió la misma crítica de su novela Ulysses al mandarla a las editoriales que la rechazaron. A Jack Kerouac no le dijeron que sus obras eran obscenas sino pornográficas, mientras que a John Le Carre le contestaban que no tenía ningún futuro como escritor. La mano izquierda de la oscuridad, de Ursula K. Leguin, era considerada “demasiado complicada”. A Louisa May Alcott, autora de Mujercitas, simplemente le recomendaron que siguiera trabajando como maestra porque como escritora no lo veían muy claro. Para Jose Luis Borges el problema era los editores extranjeros, quienes rehusaban a publicar sus obras por considerarlas “demasiado complicadas para poder traducirlas”.

Peter Rabbit (o Perico el travieso)

A Beatrix Potter, la famosa escritora de cuentos infantiles sobre Peter Rabbit (Perico el travieso para los lectores españoles y Pedrito Conejo para los hispanohablantes), le negaron tantas veces la publicación de sus cuentos que decidió publicarlos ella misma, y a color. Marcel Proust (En busca del tiempo perdido) fue otro que siguió el mismo camino que Beatrix Potter. Viendo que ninguna editorial aceptaba difundir su obra, pagó de su propio bolsillo la impresión de sus novelas.

No sabemos cuantos editores rechazaron las novelas de Agatha Christie, pero lo que sí sabemos es que tardó casi cuatro años en que alguien aceptase publicar su primera novela. Si contamos el número de rechazos que muchos escritores han sufrido, podríamos hacer una competición: Lo que el viento se llevó, de Margaret Mitchell, fue desestimado unas 38 veces antes que su autora consiguiese publicarlo; El diario de Ana Frank fue rechazado por 15 editoriales, mientras que el Dr. Seuss lo fue 16 veces; Dune, de Frank Herbert, y El señor de las moscas, de William Golding, fueron declinadas para su impresión unas 20 veces; Sopa de pollo para el alma (Jack Canfield y Mark Victor Hansen) podría ostentar el número uno de la competición con 134 rechazos.

La lista es prácticamente interminable porque todo escritor nobel suele recibir rechazos en mayor o menor medida. Una buena opción puede ser coleccionarlos para el día de mañana como hizo Meg Cabot, escritora de la saga El diario de la princesa (más conocida por sus adaptaciones cinematográficas de la mano de Disney como Princesa por sorpresa), quien guarda todas las cartas que le negaban la impresión de su novela en un saco.

Así que si tú, querido lector, estás pensando en convertirte algún día en escritor o ya lo estás intentando y las respuestas no son muy favorables, no te desanimes. Nunca sabes quién puede aceptar publicar tu novela.

Kalam

Acerca de Kalam

Estudiante de Filología Inglesa. Lectora empedernida desde que aprendí a juntar letras para formar palabras.
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