Utopía perversa para enganchar al joven lector

Si hoy a un joven le ofrece un libro donde afloran valores como la bondad o la humanidad, seguramente lo rechace. Cuando le pregunte qué lectura prefiere, con toda seguridad, le hablará del género distópico. O lo que es lo mismo, quieren lecturas pertenecientes a un tipo de subgénero un subgénero de la ciencia ficción donde los avances tecnológicos están por encima de valores universales como amor o amistad.

El objetivo de este tipo de obras, como por ejemplo Los juegos del hambre, no es generar seres humanos crueles, inanimados, fríos. Nada de eso. Lo que se pretende es hacer reflexionar sobre si los avances tecnológicos realmente suponen un avance positivo. Y si, en realidad, todos ellos traerán las ventajas que nos anuncian.

Tras leer un libro encuadrado en este género, el lector valora más el presente y lo que tiene cerca. Además, con cierta rapidez, pues son obras que se ambientan en un futuro no muy lejano y que vista la actual situación socioeconómica a nivel mundial no sería difícil encontrar algo similar (si es que no lo hay ya).

 

Vía: 20m

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