Este texto es un fragmento de

Doce asaltos

Adrià Gil Viñuelas

A veces el entrenador Jackson me da mucho miedo. Pero es el mejor entrenador que me haya podido tocar. Es detallista con cada trabajo que realizamos, está metido en todo y respeta los principios de cada entrenamiento, no es muy estirado ni se cree nada del otro mundo. Tuvo que dejar el boxeo por una lesión en el tobillo y su único palmarés es un diploma Olímpico en los juegos de Alemania del 1972. Su gimnasio está lleno de ese triunfo, de fotos y de los pocos premios que ganó en su corta carrera y los que ha ido ganando como entrenador: Tuvo en un tiempo a Rafael Lozano como pupilo y uno de los suyos estuvo a punto de derrotar al gran Javier Castillejo. Por lo demás, sé poco del entrenador, pocas veces me cuenta cosas de su pasado, solo eso, no pudo seguir su carrera como a él le hubiese gustado.

Entro a casa y me encuentro a mi madre con una impresionante cara de preocupación. Ella, al ver que había llegado, se acerca corriendo a mí y me dice casi sin coordinación en sus palabras debido a los nervios:

¡Cariño! ¿Estás bien? Deja que te mire la cara… ¿no tienes ningún rasguño?–. Preguntó mientras me llenaba la cara de besos.

No mamá… estoy bien, ¡he ganado! El entrenador de Toni ha tirado la toalla porque lo estaba machando. ¡Ha sido una noche redonda!

¡Ah! ¿sí? ¡Qué contenta me haces al sentir eso! Me sabe mal por el otro… pero ¡al carajo! Estás de fábula y has ganado. Me tenías muy preocupada, ¡pero no ha sido nada! Supongo que a pocas madres les gusta que a su niñito del alma le quieran golpear–. Dijo, en tono irónico.

Mamá, ¿en serio te gustaría que siguiese boxeando?

Mira, Jorge, te seré sincera, si por mi fuese no te dejaría hacer todo lo que estás haciendo, sería la mala de la peli y te obligaría a que estudiases más, que eso hace menos daño. Pero… ¿quién soy yo para irrumpir en tu felicidad? Si cada día peleo para que lo seas, si eso te hace feliz, me resignaré y lo veré de la manera que lo ves tú: un noble deporte de contacto. Además, no es tan malo, te estás poniendo muy en forma y ya no eres el típico niño sedentario que eras antes. Me gusta verte así, no podría prohibírtelo.

Mamá me dejó sin palabras, como de costumbre. Le abracé, le recordé lo mucho que la quiero y fuimos a cenar. Le conté cómo fue el combate, lo mal que empecé y luego el final que ya sabéis. Son la una de la madrugada, es domingo y cuando me despierte lo seguirá siendo, pero de manera distinta, ¿me seguiré creyendo que he logrado ganar a un favorito en mi debut y que estoy en la final? Esta noche es muy larga, llena de emociones, euforia, alegrías… mi vida acaba de cambiar desde el momento en que tiraron la toalla, hasta ahora, que estoy acostado pensando la forma de cómo dormir. Después de todo, la sensación es grande, y quiero seguir aumentando esta sensación ante Hamett.


Lunes por la mañana, en la Universidad.

¿Jorge? Eres… ¿Jorge López?–. Preguntó un compañero con el que en mi vida había conversado antes.

Sí, soy yo, ¿necesitas algo?

Nada, nada… solo quiero felicitarte por lo del sábado, por lo que se ve, estuviste formidable, ¡no tenía ni idea que sabias boxear!

¡Muchas gracias!–. Exclamé sorprendido de la felicitación de ese chico –¿Fuiste a ver la velada?–. Pregunté.

¡No, no fui, pero sales en la contraportada del diario Marca y en su web sale una pequeña noticia de esa velada!

¿En serio? ¿Podría ver el diario?

Toma, te lo regalo, me voy que tengo prisa, ¡mucha suerte contra el marroquí!–. Me dio el diario y se fue corriendo a las clases.

Diario Marca, domingo 5 de febrero del 2006

Una velada europea con sabor español.

Lucas «La Gacela» Ruíz venció por decisión unánime al londinense Lewis Johnson por la corona europea profesional del peso medio que estaba sin dueño legítimo. El español se impuso ampliamente al inglés dejándole un corte en el ojo derecho que dificultó la visión de Lewis, sucumbiéndolo a una derrota clara asalto tras asalto.

(…) por lo que respecta a las veladas anteriores a la principal, en el campeonato de jóvenes promesas del boxeo Amateur de Madrid se dejó clara una final que se disputará el próximo 25 de febrero en la categoría de los pesos pesados, la categoría con menos participación de todas. Hamett el Bahi, de 19 años, dejó claro que su pegada dará mucho que hablar noqueando en el 1r asalto al madrileño Ángel Gil, de 18 años. En la otra semifinal, Jorge López, de 18 años de edad, se impuso con autoridad por abandono en el tercer asalto ante el gran favorito para ganar este torneo, Toni Velasco, de 20 años, que ostentaba un récord impresionante para ser una joven promesa. La final entre Bahi y López, a pesar de ser una simple velada amateur, ha dado mucho que hablar por la calidad de ambos talentos.

Mientras que el campeón de Jóvenes Promesas de los pesos pesados se decidirá el 25 de este mes, el resto de pesos de este prestigioso campeonato pugilístico tendrán aun que pasar por la fase de los octavos de final, ya que ha habido una amplia participación comparada con los pesos pesados; no por eso hay que quitarle mérito a la calidad de los cuatro únicos participantes, que dieron un tremendo espectáculo al público que se concentró en el Cerro para ver a un nuevo campeón europeo español y un campeonato de jóvenes púgiles que apuntan maneras y que proseguirá el 25 de febrero en el Palacio de Deportes de Madrid.




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