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La percepción espacial y el TEA

Ana Bullón Sáez

El arquitecto diseña con el objetivo de dar solución a una demanda social. Actualmente, el 0.1 % de nuestra población mundial presenta un Trastorno del Espectro Autista y no existe una normativa de accesibilidad para las discapacidades cognitivas. Los problemas sensoriales que experimentan las personas dentro del espectro pueden causar graves repercusiones en su vida cotidiana. La dificultad para comprender el entorno puede provocar desorden y desorientación, que desencadena problemas en el aprendizaje, la autosuficiencia y la adaptación al mundo.

Las estrategias de diseño para personas con TEA, se han centrado en escuelas especiales o vivienda privada. Sin embargo, en la accesibilidad de las administraciones públicas, no se presta la atención que requieren las discapacidades no físicas. La alta variedad de visitantes genera la necesidad de que los edificios públicos tengan el control de las variables perceptivas, es decir, se diseñen desde el pensamiento de una arquitectura para todos.

A través del estudio de los factores de diseño y los problemas sensoriales, se adquieren soluciones arquitectónicas que evitan comportamientos perjudiciales, y a su vez, fomentan los positivos. Además, conocer la experiencia personal y comparar las percepciones neurotípicas y autistas, permite entender de una forma más eficaz las diferencias perceptivas. Los detalles espaciales que no advertimos, pueden ser todo un abismo sensorial para estas personas. De esta forma, el control de la iluminación, los materiales, la secuencia espacial o la compartimentación, nos permite gestionar la adaptación perceptiva a los espacios públicos.





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