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Las Marías de Santiago

Áurea Sánchez

Las dos estatuas que nos recuerdan a “ las Marías” en la Alameda de Santiago compiten con la catedral en número de fotografías que los turistas toman cada día en la ciudad. Desde que estas esculturas de César Lombera fueron colocadas en dicho lugar en el año 1994, la curiosidad y el interés por la historia de las dos mujeres no hace más que aumentar.Alrededor de lo que representan surgen comentarios de todo tipo, pero pocas personas pueden dar respuestas que se ajusten a la verdadera historia de las protagonistas, pues las dos mujeres tenían nombre y apellidos, eran María y Coralia Fandiño Ricart. Recibieron los calificativos de locas, extravagantes y solteronas, pero lo cierto es que sus vidas están marcadas por la represión política, pues eran las hermanas de tres sindicalistas. Manuel, Alfonso y Antonio pertenecieron a la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) y el primero fue secretario de la Confederación Regional Galaica (CRG) de este sindicato anarquista. La familia Fandiño Ricart, como las de otros líderes obreros de Santiago, sufrieron las consecuencias de las situaciones políticas adversas y las hermanas María y Coralia, conocidas como “ las Marías” fueron también el blanco de esa persecución policial. A lo que hay que añadir el posterior aislamiento, rechazo y burla de la que fueron objeto por parte de la sociedad compostelana. Si bien, otra parte de esa misma sociedad hizo gala de su generosidad con las dos mujeres en los últimos años de sus vidas. Un grupo de personas bien situadas profesionalmente reunieron una cantidad de dinero para arreglar el tejado de la casa familiar, que se había caído en uno de los temporales. Del mismo modo, en una tienda de ultramarinos por la que pasaban todos los días de paseo, sus dueños reunían alimentos ocasionalmente para dárselos cuando ya era bien conocida su situación económica, de estrecheces y carencias.

Durante un tiempo fueron conocidas por “ las Tres Marías” , pues además de las dos más conocidas había otras hermanas que las acompañaban en los paseos. Se habla de que hasta los años treinta fue Sara, y no se tiene identificada a la otra u otras que pudieron formar parte del grupo de forma ocasional. Desde que se quedaron las dos, pasaron a ser nombradas como “ las Dos Marías” o “ las Dos en Punto” . Fallecieron a principios de los años ochenta del siglo pasado. Los diarios locales recogieron las noticias de sus muertes. Con el aislamiento de la familia y el rechazo social, las dos mujeres acabaron sus días en la pobreza más absoluta y no tuvieron más remedio que vivir de la caridad de la gente. La falta de información sobre lo que han padecido a causa de la represión que imponía el régimen militar y el desdén de la sociedad, provocaron que se convirtieran en un caso insólito. Con el paso del tiempo se dijo que sus vidas guardan un misterio. Así fue cómo sobre lo desconocido se ha construido el mito de “ las Marías” de Santiago de Compostela.



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