Este texto es un fragmento de

Céntimos underground

Jorge Segura Romano

Introducción

Lo recuerdo en las increíbles fotos de una revista de montaña a la que estaba suscrito mi padre, aquel ídolo de mi infancia se llamaba Reinhold Messner y acababa de lograr por primera vez ascender sin oxígeno artificial los catorce ochomiles del Himalaya. Después de alcanzar ese hito humano Messner ascendió el Everest en invierno, solo, y comenzó una serie de expediciones "poco ortodoxas" en solitario por todo el planeta. Amplió los límites de la comprensión y experiencia de la naturaleza, de la relación del ser humano con la alta montaña, nos enseñaba una nueva forma de aceptar el miedo a lo desconocido.

Una expedición a la montaña es, ante todo, una manera de mirar. Por un lado la dureza del frío y agotamiento físico, la mirada externa, por otro la lucha con uno mismo, en silencio, gestionando el miedo, la expectativa y la construcción de situaciones futuras que pueden pasar, la mirada interna. Mirar es una actitud ante la incertidumbre.

Los mercados de capitales son el particular Karakórum del mundo financiero y si queremos comprenderlos, experimentarlos y hacer frente a su incertidumbre, necesitamos estar dispuestos a mirarlos de otra forma.

Messner fue un revolucionario de la alta montaña porque llevó el estilo alpino a los ochomiles. El estilo alpino consiste en subir y bajar de una vez y con una mochila una montaña, una subida directa, por el contrario el estilo de las grandes montañas del karakórum consiste en ir abriendo huella y regresar, montando poco a poco campos bases cada vez más altos, avanzar y retroceder para ir subiendo de manera secuencial. El llevó el estilo de su zona a otro lugar; el más fértil acto creativo.

Un conocido aforismo del físico español Jorge Wagensberg dice que "cambiar la respuesta es evolución, cambiar la pregunta es revolución". Messner cambió la pregunta, los límites se expandieron y ya nunca más volvimos a mirar la montaña de la misma manera. Con ello cambió el paradigma de la relación entre el hombre y la alta montaña.

En una entrevista le preguntaron qué valores no debería perder nunca de vista el alpinismo, y su respuesta fue:
"La incertidumbre, la incógnita. Si no existe la incertidumbre, si esta se ve desplazada por la capacidad técnica del alpinista, el ejercicio pierde valor. Si no hay misterio, si la preparación técnica y física matan la incertidumbre, el alpinismo está muerto."

Una nueva comprensión para un nuevo paradigma es algo más que la reordenación de conceptos y es algo más que la acumulación de conocimiento. Se necesitan conceptos y conocimiento nuevos, y esto se consigue por medio de una actitud creativa ante la incertidumbre.

El concepto de paradigma se lo debemos al filósofo de la ciencia Thomas Kuhn, que en su obra maestra La estructura de las revoluciones científicas demostró que el progreso y la evolución del conocimiento en la historia no se podían reducir a una acumulación lineal de conocimientos en una sola dirección −hacia adelante−, sino que el avance se produce a través de revoluciones científicas de manera periódica −circular−.

En el transcurso de estas revoluciones científicas se producen los cambios de paradigmas. Los paradigmas son marcos cognitivos, lugares de significación y contextos culturales que permiten interpretar la realidad de una determina manera. Cuando se produce un cambio del paradigma la disciplina científica afectada es cuestionada, se cuestiona su metodología, su marco conceptual, hasta el objeto mismo de estudio. Todo. Hasta que la realidad va confirmando el nuevo paradigma y la comunidad científica va adoptando esas nuevas metodologías, marcos conceptuales y planteamientos de base. Un cambio de paradigma es, en esencia, un cambio de orden filosófico y epistemológico de una intensidad brutal, puesto que es el alumbramiento de algo nuevo, que va a transformar las vidas de todas las personas y la concepción de una parte de la realidad del mundo que conocemos.

En el siglo pasado asistimos a dos grandes cambios de paradigmas con su consecuente revolución "científica", la física cuántica y relativista y la psicología transpersonal. A las disciplinas les nacían apellidos. Planck, Einstein, Heisenberg o Bohr comenzaron a acudir a los escritos hinduistas y taoístas orientales y la psicología profunda occidental para intentar comprender la nueva realidad que amanecía en su campo, la física, Jung o Grof tenían que acudir a la alquimia o la o mitología para comprender realidades más allá del individuo en su disciplina, la psicología moderna. Todos ellos tuvieron que buscar, mediante la analogía, explicaciones en otras ramas del conocimiento aparentemente inconexas, para encontrar significado en las grandes paradojas a las que se enfrentaban, necesitaban ensanchar unas disciplinas que se quedaban sin respuestas ante realidades que se mostraban más complejas.

Las finanzas se han vuelto más complejas porque la economía ha cambiado pero el paradigma no, estamos transicionando, esto produce nuevos tipos de significado y de incertidumbre, situaciones ante las que nos hemos quedado sin respuestas o las que tenemos ya no son adecuadas.

Uno de los grandes problemas que tenemos al tratar de comprender todo este cambio es que la ciencia se ha ido especializando cada vez más, conforme el conocimiento se iba ampliando, y ha llegado un punto en que hay muchísimas especializaciones en finanzas, pero muy estrechas y lo que se necesita es comprender un contexto más amplio, porque necesitamos perspectiva. La especialización ha llevado a la fragmentación y la pérdida de perspectiva, para recuperarla necesitamos acudir a conceptos, visiones y experiencias de otras ramas del conocimiento, como tuvieron que hacer los físicos cuando se enfrentaron a las paradojas de la física cuántica el siglo pasado. Solo así lograron los físicos y psicólogos ir logrando resolver todas las contradicciones e incongruencias que finalmente no lo eran, puesto que una incongruencia no es una imposibilidad, es el aviso de que el conocimiento actual ya no puede hacer frente a una nueva realidad o una realidad recién descubierta. Hay que cambiar la forma de mirar, plantear nuevas preguntas.

Todo lo que existe en el mundo interconectado occidental tiene un correlato financiero, son las finanzas personales y domésticas de personas y familias, las finanzas corporativas de empresas y entes públicos, la ejecución de los presupuestos de los estados. Las personas interactuamos de manera material por medio de nuestras finanzas, realizando pagos como clientes, recibiendo el salario como trabajadores, obteniendo y pagando un préstamo como dueños de bienes patrimoniales, pagando al estado como contribuyentes: somos clientes y proveedores, creamos créditos y deudas y las destruimos.

Si subimos un escalón y observamos a las empresas vemos el mismo proceso, pero más complejo y más niveles de realidad. Si subimos otro peldaño y observamos a los estados, nuevamente es lo mismo, pero mucho más complejo. Todos los niveles de complejidad financiera se conectan a diario en los mercados financieros, que son la plaza donde interactúan, creando y destruyendo.

El mundo financiero es todo esto. Confluyen deseos, miedos o expectativas, apoyados en percepciones, valores, conceptos y prácticas que nacen en el profundo interior de una persona, se transforman en hechos financieros y llegan a repercutir a una escala internacional en múltiples niveles, interactuando en los mercados financieros y repercutiendo en la macroeconomía dado que son compartidos por una comunidad y son la base de cómo ésta se organiza. A lo largo del libro utilizo los términos mundo financiero, finanzas, lo financiero y realidad financiera de manera indistinta porque todos responden a esa idea. El libro explora el estadio donde se crean esos deseos, miedos y expectativas apoyados en percepciones, valores, conceptos y prácticas, el ámbito de creación, para comprender el lugar y la manera en que confluyen, el ámbito de materialización.

En el capítulo «Experimentación y apertura» exploramos cómo se forma nuestra concepción de la realidad financiera, qué limites tiene, cómo afecta esto a lo externo. La significación de lo que está ahí afuera solo existe en la medida que una persona observa, interactúa y piensa, sin ello no existe significado de lo externo. A la vez lo externo nos influye y modifica la significación que construimos. Objeto y sujeto pueden ser lo mismo.

Veremos cuáles son los límites que tenemos en esa experiencia por nosotros mismos y cómo se puede expandir, dónde están las fronteras para avanzar, cómo están conformados actualmente los mercados financieros y su envolvente mundo financiero, la importancia del hacer y el actuar, la importancia de saltar de disciplina para superar nuestras limitaciones internas, que nacen de aspectos puramente psicológicos, y las limitaciones externas como por ejemplo la comoditización mental impuesta por la red.

Los acontecimientos más sencillos e insignificantes se pueden convertir en monstruos indomables que destruyen empresas. mercados y economías enteras. Hay que entender la génesis de estos fenómenos. La génesis está en nosotros mismos, en las personas, de manera individual y colectiva, la psique colectiva que mueve todo. Esto es lo que vemos en «Incertidumbre y complejidad», una aproximación que necesita de algunas conceptualizaciones, pero sobre todo de la experiencia, puesto que surge en estados y condiciones que normalmente escapan a los modelos y marcos conceptuales estándares.

Veremos la importancia del azar, la materia, el tiempo flexible, la relatividad de los puntos de observación. No podemos doblar la realidad, pero si existen muchas formas de abordarlas, aquí tratamos el tránsito que existe entre lo sencillo y lo complejo, porque es un tránsito continuo, es un flujo que va y viene, no hay un estado estático, muta. Aspectos como la entropía, y las posibilidades que podrían haber sido, pero no se han dado nos dibujan un relato de la realidad más amplio y completo. Esto nos sirve para abordar la incertidumbre, que está presente en todo lo financiero, es uno de sus motores, nos permite entender qué es y cómo se refleja en los mercados financieros y cómo se comportan sus activos, cómo hace que estos funcionen.

Los generadores de los sistemas dinámicos −caóticos− financieros, que son muy sensibles a las condiciones iniciales, son las decisiones colectivas humanas, que en última instancia es psique humana, psique profunda, con sus imágenes, mitos, proyecciones, expectativas y pánicos, guiados en los momentos extremos por lo no aparente, por lo inconsciente. En «Caos y orden» estudiaremos estos dos generadores que no son contrapuestos sino complementarios. El caos se ordena en el largo plazo y el orden se vuelve caos en el corto plazo. Lo lineal se vuelve azaroso, lo estático se abre a la estampida. Existe un corpus muy potente en el campo de la física, pero no existe lo mismo en el campo de las finanzas y la traslación literal no es adecuada porque los atractores del caos financiero son la psicología humana.

Los mercados financieros son el gran experimento de psicología humana, con una gran ventaja, podemos cuantificar y monitorizar sus consecuencias con cierta precisión. Todo tiene una consecuencia material.
Veremos el péndulo estructural, un ir y venir del estado financiero, cultural, económico y psicológico frente al que es difícil posicionarse. Las fuerzas que dictan este movimiento, la cualidad versus la cantidad y sobre todo la paradoja del orden y el caos, que se intercambian en el tiempo; los mercados financieros se mueven en el orden en el corto plazo, pero este orden es dictado por el caos en el largo plazo, se concentra y emerge en forma de grandes cataclismos bursátiles, burbujas y estampidas.

Disponemos de muchos más datos, pero el nivel de compresión y precisión no es mayor. Se están creando cantidades ingentes de datos que no se pueden transformar en conocimiento, cuando el nivel de información que se produce es superior a su absorción se abre una brecha entre lo que se cree que sabemos y lo que realmente sabemos y esto produce una serie de problemas que se vuelven exponenciales. Tenemos un gran problema y es que el consumo de información modela nuestro cerebro y está modificando el tiempo que tenemos para reflexionar e incluso a la propia conciencia. La memoria y la manera en que nos relacionamos con la red modifican nuestro comportamiento y estructuras de la percepción y cognición. Todo esto tiene consecuencias en los mercados financieros y su morfología. Así también confundimos la causalidad con la correlación porque no sabemos en realidad qué produce qué. En este punto llegamos al momento crucial de saber si son los datos los que permiten generar ideas que llevan al conocimiento, o si por el contrario son las ideas las que generan datos y permiten avanzar. En «Distorsión y criterio» veremos todo este nuevo mundo.

En «Reconocimiento y comprensión» veremos cuál es el proceso de comprensión, sus límites y cómo expandirlos. Lo no tangible está dominando el nuevo paradigma económico y es de vital importancia aproximarse para comprender qué es y cómo incide den nuestra valoración de los negocios y las finanzas para comprender la verdadera naturaleza de los mercados financieros, que es psicológica.

Se requiere una cultura porque se necesitan nuevos marcos interpretativos y experienciales en una gran comunidad, que es el mundo, y además creativa, ya que debe integrar diferentes categorías y sintetizar aspectos aparentemente inconexos o nuevos para los viejos paradigmas. Esta cultura financiera creativa debe permitirnos tres cosas; comprender, reconocer (que no recordar) y participar de manera consciente.

La última parte del libro, «Principios para una contracultura financiera» es una propuesta para poder convertir esas nuevas miradas en una praxis real, transformar los indicios en una metodología abierta que complemente a la cultura financiera oficial, para poder abrir y transitar esos caminos alternativos con el objetivo de hacer frente a la nueva incertidumbre de manera creativa y nos permita adquirir una visión de conjunto, conectar puntos y participar en su creación y materialización.

La pregunta más importante que trata de responder este libro es: “¿Qué genera esta nueva realidad financiera y cómo participar en ella de manera consciente?” La respuesta requiere un cambio de actitud, de sensibilidades y de empatía; una apertura para comprender un mundo financiero más abierto y más cerrado a la vez, aparentemente más sencillo pero mucho más complejo, con mayor variedad de posibilidades pero más concentrado, con más libertades pero mucho más controlado. Un tipo de paradojas alimentadas por dualidades aparentemente excluyentes; lo interno y lo externo, lo abstracto y lo concreto, lo general y lo específico, lo ordenado y lo caótico, las ideas y los datos, lo fijo y lo transitorio, lo físico y lo intangible, lo sencillo y lo complejo, el azar y lo material, lo individual y lo colectivo, lo inconsciente y lo consciente, lo flexible y lo absoluto, lo analítico y lo sintético.




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