Este texto es un fragmento de

Dibugrafías

José Félix Valdivieso y Miguel Panadero


MÍSTER NO

En Nolandia Mr. No campa a sus anchas, como no podía ser de otra manera. El país es suyo. Calles, avenidas, monumentos, si no están expresamente dedicados al culto de su persona, en un momento u otro hacen claramente referencia a la misma. No hace falta decir que en general el ambiente en Nolandia es un ambiente No.

Ciertas voces, no obstante, han afirmado no sólo la conveniencia de decantarse por algún sí, sino además la necesidad de reanudar el diálogo con Silandia, y Mr. Sí, porque al final de cuentas señalan que tiene tan poco sentido andar diciendo todo el tiempo que no, como andar diciendo todo el tiempo que sí, sin hablar claro está de la ñoñez de vivir rodeado de tanto semejante...

Roma, 12 de septiembre de 2014




Y LLEGÓ LA REVOLUCIÓN

¡Y llegó la revolución¡ Ellas siempre fueron pacientes. Jamás alzaron su voz. Siempre respetaron a su amo y señor. Al fin y al cabo le debían su existencia y siempre habían servido de puente entre los hombres. Pero llegó el día en que no pudieron más.

Estaban hartas de que las tildaran incorrectamente, estaban hartas de que las usaran para lo que no eran, estaban hartas de que les mudaran sus ropas, su apariencia, bajo esa impune justificación de que qué más daba poner una b de burro que una v de voto...Pero la gota que colmó el vaso, la causa de que se revolucionaran, fue que la gente se creía además que las podía utilizar aquí y allá sin que cada palabra significara lo que tenía que significar.

Así que un buen día se revolucionaron las palabras, se echaron enfurecidas a las calles y decidieron tender un puente por el que deberían volver a pasar los hombres, aunque siguieran empecinados en quererse entender más allá de las palabras...

Madrid, 20 de julio de 2014




EN EL METRO...

En el metro, una chica, en la chica, un tatuaje, el tatuaje, una jaula, la jaula, una historia.

La chica dice que le gusta la vida, que le gusta el color, que le gustas tú, como casi diría la canción… y que le pondría a esto la música que no sabe y que es incapaz de componer, y aquí es donde empieza a asomar su otro yo, ése que se escora, ese mismo al que le gusta la vida tanto como a ti pero que llegado a un punto se tatúa un par de jaulas, una bien visible en el brazo, y la otra más discreta en el tobillo, jaulas que impiden el vuelo y que no tienen puertas, y entonces piensa la chica que el canario canta enjaulado, y se dice que el canario tiene harta razón en vivir cantando alegría, porque la alegría es como el petróleo, hay que bombearla, pero se escora y ve la misma jaula que ve el canario y no es capaz de bombear esa alegría que ella misma se ha recetado y se pregunta que dónde estará el secreto para vivir cantando y se responde que también es una cuestión de momentos y se hace de nuevo la ilusión de que canta como el canario y le vuelve a gustar la vida, el color, tú, hasta que de nuevo se escora, y hay que volver a enderezar la nave, porque la alegría es como el petróleo, hay que bombearla…

En el metro, otra chica, en la otra chica, otro tatuaje, el tatuaje…otra historia.

Madrid, 26 de junio de 2014







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