Este texto es un fragmento de

Emprendedor

Luis Morales

INTRODUCCIÓN


Este libro se empieza a escribir el 13/08/2019, día en el que mi cuenta bancaria refleja la asombrosa cifra de 63,90€; habéis adivinado bien, estoy sin un duro, I'm broke que dirían los americanos.

63,90€ con los que tengo que llegar a final de mes, pagar el alquiler y vivir el mes siguiente... No sé, pero me parece que la cosa pinta mal.

Es justamente porque estoy en la mierda (seamos claros) por lo que escribo este libro. Cierto es que siempre me ha rondado la cabeza la idea de plasmar sobre un papel la verdadera realidad de los «jóvenes emprendedores» en este país (asco de concepto), pero no es hasta hoy que encuentro la motivación, que no es otra que tener unos asombrosos 63,90€.

Seguramente que si fuera americano estaría dando saltos de alegría, los yankis son muy de frasecitas del tipo: «los empresarios de éxito se han arruinado una media de tres veces antes de obtener un gran logro»... ¡Que les den a los americanos!, acabo de echar un currículo para ser personal de mantenimiento en un edificio de oficinas en Coslada, sin desmerecer para nada la profesión.

¿Cómo he llegado hasta aquí?

Luchando, luchando como un animal, peleando todos y cada uno de los días por un proyecto que de cara a la galería, que funciona, crece y va a ser grande, pero que a mí no hace más que frustrarme y hacerme suspirar.

Lo que me lleva a considerar que si que hay una cosa que es cierta de la filosofía empresarial americana: «o te dejas el alma y lo arriesgas todo por tu idea o es imposible que salga adelante». Esto es cierto al 100%, o te implicas o no serás capaz de tener mis asombrosos 63,90€ en el banco.  

Esto va de cartas, esto va del Tute: puedes tener grandes figuras pero como pinten bastos y tu vayas con espadas, te van a cantar las cuarenta.

Os contaré más sobre mi situación económica:


    Hace 4 meses estaba trabajando en una Fundación de prestigio en un proyecto europeo sobre Economía Circular (mi sector), cobrando relativamente bien y apuntándome a un máster de 13.000€ que podría cómodamente pagar.

    Hace 3 meses y 29 días dejo el trabajo con contrato para varios meses más y apuesto definitivamente por el proyecto con el cual llevaba más de 2 años implicado. Era el momento.

    Hace 2 meses mi perspectiva es la de tener firmado un contrato con un Ayuntamiento por valor de 15.000€ del cual me corresponde la mitad, una inversión de 100.000€ para escalar el proyecto, y un contrato con la Universidad (donde se desarrolla la iniciativa) para dos meses. Decido emanciparme.

    Hace 10 días se nos transmite que por el cambio de gobierno se retrasa el pago de los 15.000€  y que se va a revisar la inversión de 100.000€ y reformular la propuesta. Mi contrato con la Universidad se ha acabado, pero aún falta el pago del finiquito el cual me dará oxígeno para aguantar; firmo el contrato de alquiler con mi casera y  pago la fianza.

    Hace 5 días me entero de que se les ha olvidado hacer el ingreso del finiquito y de que la universidad está cerrada durante el verano.

    Hoy tengo 63,90€, una cuota del alquiler que pagar, 1200€ de la matrícula del máster que encontrar y el pilotito de depósito vacío encendido.

¡Pero soy un emprendedor!

¡Tengo que levantarme!

¡Crecerme ante la adversidad!

Patrañas.

Tengo que buscarme un trabajo para salvar los muebles (que no tengo) tengo que pedir ayuda a mis padres para pagar el alquiler y tengo que confiar que instituciones que no hacen más que torearme y exigirme entregas imposibles sin dar nada a cambio, cumplan su palabra.

Y que nadie piense que esta es la perspectiva de alguien frustrado y rendido, para nada. Os invito a hablar con otros emprendedores, con esos que, como yo, no emprenden desde el dinero o desde una escuela de negocios, sino desde una buena idea y que luchan todos los días por no irse al palco antes de tiempo.

Es lo que se hace: currar y currar, y apagar fuegos, y currar, y reunirse, invitar a café y a coca cola y decir a todo que sí y dar más y más para ver si cae algo; lo malo es que a veces algo cae y eso nos hace seguir día tras día. 





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Luis Morales

Emprendedor

Un ensayo repleto de humor e ironía para desmontar el mito del emprendedor que goza de éxito, dinero y notoriedad