Venezuela a la distancia

Un libro de Joanna Ruiz Méndez con el apoyo de 34 mecenas

Venezuela a la distancia
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Sobre el libro


¡Con tu aporte económico lograrás que se escuche la voz de los migrantes venezolanos!

Venezuela a la distancia es un libro que contará, a través de 12 historias de vida, el impacto que ha tenido la migración venezolana en las ciudades latinoamericanas y españolas. Le pondrá rostro, emociones y nombres a la fría estadística de más de 4 millones de personas que conforman la diáspora venezolana.

Apoyando esta campaña con una pre-compra del libro para que pueda publicarse, descubrirás la vulnerabilidad, los miedos y las oportunidades que han encontrado los migrantes en los países que les han recibido. Los sueños que han cumplido y las alegrías encontradas en su nueva vida.

Los protagonistas de Venezuela a la distancia, en diferentes países y provenientes de clases distintas, cuentan lo que ha significado este fenómeno colectivo para sus historias personales. Las luces y sombras de dejar su hogar, algo que la mayoría tuvo que hacer de manera forzada. Los encuentros con nuevas culturas y las posibilidades que ofrecen los nuevos territorios.



Cuando la autora comenzó a trabajar en su tesis de Maestría en Periodismo y Comunicación Digital sobre la migración venezolana solo tenía un propósito en mente: visibilizar una tragedia colectiva. En 2016, aún no se habían generado tantos contenidos ni trabajos sobre el fenómeno e, incluso, los migrantes tenían un perfil diferente.

Se centró en el desarrollo de una herramienta digital que permitiera la compilación de testimonios de los migrantes para la construcción de memoria colectiva, pero siempre imaginó que el proyecto se complementaría con un libro en el que pudiera contar las vivencias de los venezolanos.

Tres años después, sin embargo, la situación es completamente diferente. La migración venezolana se ha vuelto heterogénea y ha dejado de ser solo un fenómeno social de interés para convertirse en una de las problemáticas más relevantes en la actualidad que necesitamos comprender para abordar con responsabilidad. Este es el papel que juega Venezuela a la distancia

Sobre la autora




En la ciudad donde nació la autora existe un cerro que todos los días tiene diferentes matices: casi siempre verdes, otras veces dorados, a ratos marrones. Se llama El Ávila. El cerro, no la ciudad. La ciudad se llama Caracas. ¿Ella? Ella se llama Joanna Ruiz Méndez y hace 31 años abrió los ojos en la capital de Venezuela. Allí vivió una infancia feliz en donde nunca faltaron el sol, las playas, las arepas y la exuberancia propia de cualquier país tropical.

Un día, algo cambió. Ni siquiera el sol que besaba esa tierra pudo ocultar las sombras que se iban asomando en todos los resquicios de la vida cotidiana. Así pasó su adolescencia. Así comenzó su vida adulta. Entre ambas etapas, se formó como profesional y se graduó de Comunicación Social, aunque siempre se ha sentido periodista.

Hace más de cinco años empezó su vida como migrante en Colombia, que también tiene sus cerros, sus playas, sus arepas y sus propias exuberancias. Desde entonces, allí vive y allí sueña. Y, por supuesto, allí escribe. E investiga sobre la migración.

El fenómeno migratorio de Venezuela ha desplazado a sus amigos, familiares y a sí misma hacia nuevos territorios y este movimiento colectivo vive dentro de ella como una herida. Cada historia que conoce, cada pequeña tragedia –y cada triunfo de un paisano– así como cada pequeña evidencia del profundo trauma que esto les ha generado como sociedad, le sacude y le conmueve.

Quiere convertir este dolor permanente en algo útil, en un testimonio para el futuro. Quiere, también, rescatar doce voces de venezolanos entre tantas que han sido silenciadas o que se han perdido en la maraña de las cifras. Quiere que los protagonistas de este libro hablen para que, quizá, puedan intentar sanar.




Por qué apoyar el libro




Hay tres razones para apoyar Venezuela a la distancia: construir memoria, luchar contra la xenofobia y tener una alerta para el futuro.

Construir memoria. Gabriel García Márquez decía que “la vida no es la que uno vivió, sino la que recuerda y cómo la recuerda para contarla”. La memoria colectiva funciona básicamente igual. Más allá de las cifras y las precisiones, las historias de vida recogen las experiencias que cada migrante ha experimentado desde su visión íntima y particular de ver el mundo. Cada vez que un venezolano cuenta su testimonio, contribuye a que la diáspora completa pueda reconocerse como parte de un colectivo y que se pueda entender mejor este fenómeno.

Luchar contra la xenofobia. Quizá para algunos sea fácil odiar a un colectivo, a una masa de personas sin cara, sin nombre y sin historia que comparten características comunes. Pero, ¿no es más difícil odiar a María, la chica que te sirve el café todos los días en tu panadería favorita? ¿O a Juan, tu vecino que siempre te saluda por las mañanas con una sonrisa? ¿O a Teresa, la nueva compañerita de juegos de tu hija?

La xenofobia, un problema que tristemente se está presentando en muchos países receptores de migrantes venezolanos, se puede combatir cuando se evidencia que, más allá de generalizaciones odiosas, cada migrante es un ser humano único y con una historia propia. Conocer a doce de ellos quizás sensibilice a muchas personas que, por facilidad o por conveniencia, terminan atribuyéndole a los venezolanos migrantes ciertas características que, normalmente, no son positivas.

Ser una alerta para el futuro. Muchos de los episodios más trágicos de la historia mundial nos acechan a través de los libros –y de los documentales y las películas– con una única finalidad: enseñarnos y advertirnos de que siempre, siempre, se pueden volver a repetir. Aunque Joanna es incapaz de predecir el futuro, le gustaría que en cincuenta años los venezolanos pudieran recordar que esto pasó, que no lo soñaron, que no fue una exageración.

El objetivo de Joanna es que las generaciones venideras comprendan, a través de las historias de vida de los migrantes, que esta diáspora existió, que puedan escuchar las voces de algunos de esos venezolanos que se vieron forzados a salir de su país y que comprendan que esta tragedia que ha separado a tantas familias puede volver a repetirse.




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