Reto de escritura #27. Escribir es invitar
😨 Cuenta la historia de un escritor o escritora atormentado por su miedo a fracasar.

«La mancha»

Noepe90
973 palabras
8 minutos
86 lecturas

Darío se acercó y examinó la pared con detenimiento. Pasó por la cal sus dedos - alargados y con signos evidentes de compartir su día a día con un pequeño felino – y se detuvo en aquel rincón, tratando de encontrar alguna explicación, pero no consiguió más que resignarse.

La había visto por primera vez no haría más de una semana. Al principio apenas reparó en ella, pero, y eso era lo que más inquietaba a Darío, cada día esta iba aumentando de tamaño.

Se trataba de una mancha negra que había aparecido en la esquina inferior de su habitación y, de no haber visto su progresión, podría haber pasado por una sombra proyectada por el sol que, tímido, se introducía por la única ventana de su destartalado apartamento.

A lo largo de esa semana las elucubraciones habían ido variando tratando de buscar alguna solución. Al principio pensó en algún tipo de insecto que había encontrado en aquella esquina el mejor escondite para esquivar la infinita apetencia de su gato. Descartada también la opción de que aquello fuese otra mella de las que adornaban las viejas paredes en una suerte de muestrario de los años que la vivienda había sido maltratada por el paso del tiempo y sus innumerables inquilinos, Darío solo encontró una explicación posible.

Con menos ganas que curiosidad, se puso las zapatillas y se dispuso a salir por la puerta. En ese momento apareció Ben, el siamés que él mismo había rescatado de la calle con el objetivo de hacerse compañía mutuamente. El gato, sin embargo, no parecía buscar en él más que una fuente inagotable de comida y cuidados. Darío estiró la mano haciendo un claro ademán de acariciar su lomo, gesto que el animal interpretó a la perfección, esquivando a su dueño con elegancia y desapareciendo por el resquicio de la puerta entreabierta de la cocina.

Darío suspiró, cogió las llaves y salió al oscuro descansillo. Nunca había sido muy ducho en las relaciones sociales y hablar con desconocidos siempre se le había antojado una tarea compleja y, generalmente, sin sentido. Llevaba ya cinco años habitando aquel piso, pero nunca había cruzado más de una palabra con ningún vecino.

Llamó al timbre y esperó. Escuchó unos pasos aproximándose a la puerta y el inconfundible sonido metálico de la mirilla cerrándose. La puerta se entreabrió con un chirrido de bienvenida.

- ¿Sí?
- Buenas tardes, soy Darío, vecino del B.
- Sé quién eres. – En el tono no había reproche, enfado, ni hartazgo, pero Darío no estaba seguro de que eso fuese bueno. - Pasa.

Estaba a punto de contestar que no hacía falta, que solo quería preguntarle una cosa, pero su vecina ya había desaparecido de su vista. Entró. Aquel piso era bastante más grande que el suyo. El pasillo desembocaba en un enorme salón salpicado aquí y allá con pequeñas figuras de porcelana y, por doquier, cubriendo cada espacio, libros. Libros de cocina, de viajes, novelas históricas y de ciencia ficción. Centenares.

- Si sigues cotilleando quizás encuentres alguna sorpresa. – Darío pegó un respingo.

Con la luz que se colaba por el salón, pudo ver mejor a su vecina. Era una señora de unos 80 años de edad, semblante duro y unos grandes ojos azules. Su rostro le resultó familiar. Obvio, vivían puerta con puerta, pensó.

- Perdone, yo no quería… - Darío trató de ordenar en su mente las palabras antes de pronunciarlas, pero sin éxito.
- Tranquilo, Darío Barros. Ya sé que se te da mejor expresarte por escrito. – En sus manos blandía un pequeño ejemplar de su primera, y única, novela.
- ¿Me conoce?, ¿le ha gustado? – Corrigió casi al instante al darse cuenta de lo absurdo de la primera pregunta.
- No todos vamos por el pasillo sin saludar, algunos queremos conocer a nuestros vecinos; especialmente si son escritores excelentes.

Caramba con la señora, pensó. Quiso excusarse, explicarle aquello de su fobia social, la muerte de su madre, la presión que tenía por terminar su próxima novela, las facturas que se amontonaban sin remedio en algún rincón de su diminuto piso y todos aquellos problemas que habían ido apareciendo poco a poco y asentándose en su rutina para no dejarle dormir. Pero calló.

- Bueno, ¿entonces qué quieres? – La pregunta lo sacó de su trance.
- ¿Perdón? – Se atrevió a preguntar.
- Supongo que habrás venido por algún motivo.
- Ah, sí, sí. Me ha salido una mancha en la pared de mi habitación, que está pegada a su piso, y he pensado que podría ser una humedad. He venido a preguntarle por si usted había notado algo o podría haber algún tipo de avería.
- ¿Te importa que vaya a verla?

Darío no entendía muy bien qué iba a sacar en claro aquella enjuta mujer al ver la mancha de su habitación y no le apetecía que nadie entrara en su piso pero, por algún motivo, aceptó.

Cuando llegaron a su habitación Darío no pudo articular palabra. La mancha se había extendido y ahora ocupaba prácticamente toda la pared.

- Eso no es humedad, es miedo. – A Darío casi se le escapó una carcajada, pero al ver el semblante serio de su vecina, se contuvo.
- ¿Miedo? – Acertó a decir.
- La famosa página en blanco es solo la punta del iceberg en la carrera de un escritor. Lo peor es el miedo, que se va apoderando de todo, va creciendo y calando los huesos hasta que no puedes sino abandonar.
- Pero miedo ¿a qué?
- Al fracaso, a no ser suficiente. Miedo a que todo lo que has puesto en tus escritos, termine por devorarte.
- Y usted, ¿cómo lo sabe?

Su vecina se acercó a la mesa en la que descansaban unos cuantos libros y cogió uno de ellos. Desde su contraportada, le sonreía una mujer con los mismos ojos azules y los mismos rasgos que la anciana que se encontraba a su lado.

- A veces es bueno conocer a tus vecinos.
Publicado por
Noepe90
Gallega con alma de madrileña, o era al revés? Escribo para encontrarme y para esconderme pero…
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Lucia F.S.
03 sep, 14:27 h
Brillante
Noepe90
03 sep, 18:49 h
Gracias! :)
MONTSE SEDEÑO
04 sep, 01:55 h
Engancha 👏🏻👏🏻👏🏻
Noepe90
10 sep, 13:22 h
Me alegra oír eso 😃
Valderozas
06 sep, 10:45 h
Muy bueno
Noepe90
10 sep, 13:22 h
Gracias!
Marta Fernández López
06 sep, 17:41 h
Muy bueno
Noepe90
10 sep, 13:22 h
Muchas gracias 😊
Mejoranaman
09 sep, 22:58 h
Muy bueno, ¡felicidades y suerte!.
Noepe90
10 sep, 13:22 h
Muchísimas gracias!
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