Darwin era un aficionado

Darwin era un aficionado

El reino animal contado a un adolescente

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SOBRE EL LIBRO


¿Recuerdas el día que se desató un incendio en la catedral de Notre Dame? Parte de nuestra cultura se evaporaba entre esas cenizas. La conmoción fue enorme en gran parte por la impotencia de no poder hacer nada mientras todo aquello pasaba delante de nuestras narices. ¿Y si te dijéramos que cada día arde una parte de nuestra cultura y no le estamos haciendo caso?


La fauna silvestre es parte fundamental de nuestro patrimonio. Cada día arden catedrales de Notre Dame sin que nos demos cuenta y es hora de dejar de mirar hacia otro lado. La conversación ecológica se abre paso en la sociedad porque empezamos a ver las consecuencias de un comportamiento irresponsable que está destruyendo el único planeta que tenemos. Es hora de cambiar y estamos a tiempo.



Imagen: Hans-Jurgen Mager  


Darwin era un aficionado es algo más que un libro. Es una novela y también divulgación científica. Pero por encima de eso, que no deja de ser contingente a los tiempos que vivimos, es una conversación. Un diálogo con el espejo; un vistazo al futuro para ser conscientes de que todo lo que hacemos hoy tiene consecuencias mañana.


El vehículo para todo ello es una novela juvenil que nos presenta a Kevin Villanueva, un joven de 15 años que recibe una visita tan inesperada como especial: él mismo, pero a los 80 años de edad. El Kevin del futuro, después de una vida de éxito empresarial asociado a la explotación de los recursos naturales, tiene la oportunidad de enmendar sus errores concienciando a su yo del pasado de la importancia de respetar la naturaleza.



Sobre el autor


Eugenio Fernández

Eugenio Fernández siempre escribe el mismo inicio para todas las entradas de su blog: «Querida hija». «Aún tiene cinco años y no es capaz de leer todo lo que escribo, claro, pero vemos juntos documentales, fotografías y todo tipo de cosas de animales», cuenta orgulloso. «Y le encantan», concluye.




Parece inevitable que la hija de este apasionado de la naturaleza observe con admiración la vida animal. Aunque su vida profesional tuvo que ir por otros derroteros, lleva los últimos cinco años dedicándose a divulgar la labor de preservación de la fauna silvestre en su blog y sus redes sociales. Ha hecho de la concienciación parte de su vida porque, como él mismo dice, no podemos conservar algo que ni siquiera sabemos que existe.


«Los niños son el futuro y con ellos ya se está haciendo una labor muy importante de educación científica y ecológica, pero creo que nos estamos olvidando de los adolescentes», explica Eugenio. Este libro está dedicado a ellos, pero habla de todos nosotros. Si nuestro yo del futuro viniera a visitarnos también nos diría que estamos a tiempo de cambiar las cosas.






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