Verás, veo que no me has hecho mucho caso. Pero como tal, yo no puedo decidir por ti. Se trata de tu vida y no puedo hacer de ella lo que tú no quieras.
Sí sí, lo sé pero es que esta es una situación delicada.
En tal caso, si ves que no te queda otra, corre y no vuelvas. Tengo miedo de que no seas capaz de tener vida propia.
No es suficiente con hablarte. Necesitas que haga grandes acciones.
Así es, como robar a un banco de sangre.
Yo pensaba que era mejor robar un banco de peces porque así no moriría de hambre durante una temporada.
¿Pero te has mirado al espejo?
Sí, tengo aspecto de anémica. Hace tiempo que no como mucho, por eso te digo.
El otro día me viniste con lo que recogiste de las basuras. Tenía buena pinta. Había mucho jamón precintado.
La gente tira mucho sin tener ni idea.
Pero eso no quiere decir que lo tengas que recoger tú y guardarlo en tu casa. Ya sabemos que en tu nevera no lo guardas porque no lo comes.
No lo como ni se lo doy a nadie. Quiero que el resto sepa lo que es pasar hambre.
¿Qué crees que ganan con eso?
Un poco de ambición.
¿Quedándose en los huesos?
Qué va, sabiendo que su vida puede acabar en cualquier momento.
Con eso, tienes razón. Toda la del mundo. Has tenido en cuenta lo que te he comentado sobre vivir en el presente.
Totalmente. Y cerré el libro. Tenía que comer algo más que unas páginas con los ojos.