Guillermo Escribano

«Un sol ausente»

278 palabras
2 minutos
42 lecturas
Mi señora marquesa:

El sol ya se pone en Rocroi. Un sol ausente. Los de Fontaine están al sur, en la linde del bosque. Hace frío, mis botas vomitan barro y un limo de angustia emponzoña mi alma. Escribo bajo el estallido de los arcabuces franceses, en este anochecer de la vida. Abundan la lluvia y el fango, compañeros muertos. Tristeza.

No habrá más versos ni partirán más sonetos. 

Estamos rodeados por la caballería y el pulso me tiembla mientras trazo estas líneas. Ignoro si esta misiva llegará alguna vez a sus manos. Dicen que aquí, en Flandes, la esperanza es lo primero que se pierde. Me niego a aceptarlo. Me niego, porque espero que sepa perdonarme, mi señora.

Este servicio que le vengo prestando llega a su fin. Estos trabajos se acaban. No existe escapatoria posible. No volveré.

He cumplido con una parte de mi promesa, con una parte del trato. No seré un problema para su matrimonio con el señor marqués. Alejé mi persona como convenimos. Dejé atrás la ciudad, en la soledad del Tercio. Recorrí un mediterráneo de campos de batalla, un océano de muerte por esa prenda de usted. Es la parte consumada.

Empero, no fui honrado. He sido incapaz de cumplir con la otra parte tratada. Perdóneme.

Truena la artillería enemiga, rompiendo el cielo, y se acerca el final bajo un sol ausente.

La parte que no cumplí me atormenta...

Redoblan ahora nuestros tambores, es hora de armarse y de salir de este agujero. Lanzaremos un último ataque desesperado. Encabezaré la carga, como es costumbre entre los nuestros.

No cumplí, mi señora. No cumplí con el trato convenido.

Sigo prisionero de su amor.
🤯 Escribe una postal a tu jefe/a para decirle que estás en el extranjero y que no vas a volver al trabajo.
Guillermo Escribano
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18 historias publicadas.

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elinsurgentecalleja
07 nov, 00:47 h
Un relato impecable, con una mezcla de amor y pasión por la vida, brutal.
Morir por la persona amada, ahí es na.

Enhorabuena crack!

Saludos Insurgentes.
Guillermo Escribano
08 nov, 07:56 h
GRACIAS, compañero Insurgente. Por leer este desatino y por compartir tus impresiones. Seguimos por este camino apasionado ;)
JUAN JOSE ROBLES
07 nov, 10:39 h
Ni una guerra, ni la distancia, puede acabar con un amor que se me antoja inmortal. Que placer leer un relato tuyo.
Guillermo Escribano
08 nov, 07:58 h
GRACIAS, querido JJ. Algunos amores inmortales... nos llevan hasta la muerte. Seguimos con los placeres.
Patricia Zamorano Granados
07 nov, 18:53 h
Qué bueno leerte y con esta maravilla de relato! Tantas y tantas historias y promesas de amor incumplidas por la guerra.
Guillermo Escribano
08 nov, 08:00 h
¡GRACIAS, Patri del Alba! La guerra, esa eterna promesa que nos lleva siempre al desamor. Seguimos cumpliendo nuestras promesas ;)
Jose R.G.
08 nov, 15:38 h
Me ha encantado, has mezclado varias propuestas del reto a la vez y el resultado ha sido espectacular. Enhorabuena
Guillermo Escribano
08 nov, 16:04 h
¡GRACIAS, Jose! Me gusta llevar la contraria a los supuestos o darles la vuelta o mezclarlos... Vacilarme a mi mismo o a mis personajes... Cosas locas. Un placer tenerte por aquí :)
María Aguilar
09 nov, 12:25 h
Ohhhhhhh. Que bonito y que pena.... Muy buen relato Guillermo.... Felicidades y suerte
Guillermo Escribano
09 nov, 17:21 h
¡Muchas GRACIAS, María! ¡Vamos a por ello! ;)
Jose Manuel Peque
10 nov, 11:10 h
Que gran relato. Un gran alma se perdió en Rocroi. Felicidades y un abrazo.
Guillermo Escribano
10 nov, 11:31 h
¡GRACIAS, compañero Peque! Cuántas grandes (y menudas) almas se han llevado las guerras. ¡Seguimos!
Celia García Mendieta
10 nov, 18:20 h
Muy buen relato, me ha encantado como entre escenas de guerra sigues narrando tan bien los sentimientos del enamorado.
Guillermo Escribano
10 nov, 18:24 h
¡GRACIAS, Celia! Me alegro mucho de que te haya gustado. Asunto complejo, ese de intercalar la muerte y el horror con el amor. O el desamor ;) ¡Seguimos!
Anastasia Sopale Thompson
10 nov, 23:16 h
Vaya relato, Guillermo, intenso . La verdad es que vivir un amor prohibido, al cincuenta por ciento y en una trinchera por guerra debió de ser, aparte de inhumano, desquiciante. Pero es lo que tiene ser el eterno aspirante... Felicitaciones.
Guillermo Escribano
11 nov, 05:36 h
¡GRACIAS, Anastasia! Un gusto leerte cada semana y un placer descubrir tu reflexión. Como diría un conocido personaje de ficción: «the things I do for love....». ¿Quién será? :)
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