Anastasia Sopale Thompson

«¿La meta a cien metros?»

296 palabras
2 minutos
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Tenía que hacerlo. Esta vez no se conformaría con acariciarlo. El preciado metal debía acabar adornando su cuello. Eran los Juegos Olímpicos y quería que el pueblo japonés recordara su nombre por siempre. Amadou Okay era un atleta senegalés que venía con una meta clara: bajar de los nueve cincuenta y ocho de Bolt, afirmación que repetía constantemente, pero... «Si te quedas sin insulina, ya sabes cómo proceder», insistía su preparador físico.

Vista puesta en su calle: la tres. Corazón en un puño, justo el que tenía apoyado en la línea de salida. Boqueaba mientras se decía incesante que la medalla era suya. Sentía las sienes presionadas por un público tanto o más ávido de triunfo, amenazándole supuestamente con volverle la espalda para los restos, renegando de su existencia. ¿O era su mente la de la jugarreta? Comenzó a transpirar de forma abundante; le pareció estar viendo una constelación de estrellas danzantes. Bajó la cabeza.
Al ver la situación, varios responsables del evento se le acercaron preocupados por su estado.
Se retiraron en breve.

Okay les dijo que todo iba bien, que era su método de concentración. Al rato, el mismo aluvión de recomendaciones de su especialista agolpaban su cabeza nuevamente. «¡Ya, ya, ya lo sé!», voceaba para sí, ignorante de las miradas inquisidoras de las calles aledañas. ¿Lo tomarían por loco?

Al fin, la cuenta atrás. Todos en sus puestos. Adrenalina. Tensión. ¡El disparo! Calles centrales disputándose la victoria en menos de diez segundos con la aventajada siete. Contra pronóstico, la número cinco se alzó con el segundo puesto.

El marcador luciendo un nueve cincuenta y siete intermitente. ¡Un nuevo récord! 

Okay... ¿Dónde estaba Okay? Dos cucharaditas de vinagre de manzana disueltas en ocho onzas de agua saciaban su garganta:

—¡A esperar otros cuatro años...!
Reto creativo «Vivir con diabetes»
🥇 Cuenta la historia de un deportista de élite que llega a la final de unos JJOO. Preparando la competición, se queda sin insulina. ¿Cómo afronta el reto?
Anastasia Sopale Thompson
De prosapia guineana, nacida en Ronda, Málaga y residente en Madrid, soy una joven con una mente…
Miembro desde hace 2 años.
45 historias publicadas.

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Mencía Ribera
21 nov, 00:31 h
Sutil, envolvente que te atrapa hasta el final. Gracias por este relato!
Anastasia Sopale Thompson
21 nov, 12:58 h
He intentado plasmar ese momento donde todo se detiene para ver al velocista más rápido del mudo. Muchas gracias por tu comentario, Mencía. Me alegra que te guste.
Carolina Jiménez Conejero
21 nov, 02:14 h
Muy bueno, Anastasia 👏🏻👏🏻
Anastasia Sopale Thompson
21 nov, 13:01 h
Es que los cien metros lisos me apasionan y qué menos que escribir algo acerca de la modalidad. Muchas gracias por comentar, Carolina. Me alegra que te agrade.
Jose R.G.
21 nov, 09:52 h
Muy buena narración.
Anastasia Sopale Thompson
21 nov, 13:05 h
Palabras justas para momentos justos, ritmo de montaña rusa y desenlace inesperado. No ha estado mal la «carrera». 😅 Muchas gracias por tu aportación, Jose. Me alegro de que te haya gustado.
Patricia Zamorano Granados
22 nov, 10:23 h
Los 100 metros! esa gran prueba olímpica que también he elegido, jajaja.
Has mantenido la tensión hasta el final esperando ver qué pasaba, muy bueno!
Anastasia Sopale Thompson
22 nov, 11:11 h
La tensión, este tipo de tensión, es la chispa de la vida... ¿Qué sería la una sin la otra? Ya te digo: la existencia, como esos 100 metros lisos. ¿Casualidades o causalidades? Todo está conectado. Muchas gracias por tu comentario, Patricia.
Luis Mariano Estela Aldana
22 nov, 13:53 h
Trepidante, alucinante, como casi todo lo que galopa a lomos de la vida y a costillas de los que se miden a vivirla de a 10 segundos (o menos) por vez.
Excelente, como todo lo que escribes 🙂
Anastasia Sopale Thompson
22 nov, 16:24 h
Intenté imprimirle esa misma velocidad de menos de diez segundos al texto, implicando al máximo al «público japonés», en este caso, al lector. Muchas gracias por tu amable aportación, Mariano.
Miquel Quetglas (Maiky Forrester)
22 nov, 17:14 h
😍😍 gran relato
Anastasia Sopale Thompson
22 nov, 22:08 h
Aparte de centrarme en la competición olímpica, principalmente quise destacar esa tendencia del ser humano en dejar lo realmente importante para lo último, dándole prioridad máxima a lo urgente. Ese es el mensaje de trasfondo. Muchas gracias por tu comentario, Maiky.
JF
Javier Fonseca Fisterre
22 nov, 22:55 h
El pobre Okay no se sintió muy OK (nótese el juego de palabras).
Hay momentos en que se juega uno el tipo, pero si el físico flaquea en un momento, se derrumbará como un castillo de naipes.
Buen relato.
Como siempre, un gusto leerte.
🎩🖋📕👍🏼
Anastasia Sopale Thompson
23 nov, 01:01 h
Y justo ahí empezaba la parodia, Javier. Bien visto. En el fondo, también es un guiño a Mafalda, con su famosa reflexión acerca de lo urgente y lo importante. Muchas gracias por tu comentario.
Omicron Delta Series
23 nov, 07:05 h
Qué tensión y qué intensidad de relato. Enhorabuena.
Anastasia Sopale Thompson
23 nov, 13:35 h
Me gusta que me mantengan y mantener en vilo. Hace más interesante el relato. Muchas gracias por tu comentario y me alegra que te haya gustado, Omicrondeltaseries.
Celia García Mendieta
23 nov, 16:18 h
Lo has logrado Anastasia, ¡como si estuviera allí deseando esa medalla con Okay!
Anastasia Sopale Thompson
23 nov, 20:57 h
¡Jajaja! Ese es uno de los objetivos, no solo de este, sino de cualquier texto: involucrar al lector. Me alegra que también estuvieras en esa línea de salida. Muchas gracias por tu comentario, Celia. Me alegro de que te guste.
elinsurgentecalleja
24 nov, 13:20 h
Oooh qué pena, esperaba que el protagonista ganara la carrera.

Un final muy bueno e inesperado y muy triste para Okay.

Me ha encantado, enhorabuena.

Saludos Insurgentes.
Anastasia Sopale Thompson
24 nov, 14:45 h
¡Jajaja! Y la ha ganado, aunque no lleve medalla ni de chocolate: se ha centrado, pero tarde, en su salud y se ha librado del coma dialéctico que es peor aún y quizá ni lo contaría. Me alegra que te haya gustado la parodia del atleta inconsciente. Muchas gracias por tu comentario, elinsurgentecalleja.
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