Rebeca Martín Diosdado

«LA PRINCESA DE ÉBANO»

307 palabras
2 minutos
68 lecturas

Cuando vi a esas personas llegar a nuestro hogar, no pensé que nos matarían sin piedad.

Mi gente fue a la playa para intentar tener un acercamiento y que ellos explicaran el porqué de su invasión. Pero arruinaron nuestra paz, se aprovecharon de nuestra confianza e inocencia. Vinieron del horizonte en esos gigantes de madera con telas blancas, esos absurdos ropajes y todas esas armas para conquistar nuestra tierra.

«Iban a pagarlo muy caro». Eso fue lo que pensé antes de verla. Después, algo floreció en mí, tenía que actuar con cautela.

Su cabellera rojiza se enrollaba en su cara mientras la bajaban de aquel bote. Sus pies descalzos se hundían en la arena mojada de la orilla, y vi sus preciosas manos anudadas en una soga, que no le dejaba libertad para agarrarse y evitar no caer. Ahí fue cuando me di cuenta de que mis ojos no podrían ver más allá de su belleza. Tenía que salvarle la vida para que dejara de ser su esclava.

Los cuerpos de mis hermanos yacían en la arena seca y empapada en sangre por sus cabezas degolladas y los cortes en su piel. Mis lágrimas solo tenían un objetivo: matarlos a todos para llevarla conmigo y enseñarle mi mundo.

Recuerdo verla en mitad de la noche, tirada al lado de la hoguera. Ahogó un gemido, pero no tenía miedo de mí, tenía miedo de que me descubrieran.

Sus almendrados ojos no dejaban de mirarme en la oscuridad. En silencio, eché las gotas de néctar de la aldefa en sus barriles y esperé pacientemente hasta el amanecer, agazapado entre los matorrales.

Por la mañana, vi cómo tomaban el agua envenenada e iban cayendo inertes contra la arena. Dejé un reguero de muerte, pero con ella empezó mi nueva vida.

Y de ese amor, naciste tú, mi princesa de ébano.

⚓️ Enormes monstruos de madera aparecen en el horizonte y llegan a la costa. Hombres cubiertos con extrañas vestimentas descienden de ellos. Ponte en la piel de uno de esos nativos que contempla el primer desembarco de la flota de una sociedad tecnológicamente más avanzada que ellos.
Rebeca Martín Diosdado
Soñadora incansable, perseguidora de palabras, creadora de historias increíbles.
Miembro desde hace 1 año.
47 historias publicadas.

Para dejar un comentario, inicie sesión
Carolina Jiménez Conejero
13 oct, 21:05 h
Precioso
Rebeca Martín Diosdado
13 oct, 23:17 h
🥰
elinsurgentecalleja
13 oct, 23:58 h
Ooooh! es preciosa la historia, triste, pero con un final feliz.

Enhorabuena!

Saludos Insurgentes.
Rebeca Martín Diosdado
14 oct, 11:29 h
Me alegro de que te gustara. Quería transmitir justo eso.
Graciass!!!
Jose R.G.
14 oct, 12:15 h
Es muy bonita la historia. Tuve dudas de si quien hablaba era indígena porque al ver a la chica daba la sensación que también era indígena y sobre todo cuando dice "mi mundo". Entiendo que es esclava pero no indígena. Enhorabuena.
Rebeca Martín Diosdado
14 oct, 12:42 h
Sii justo es eso, esclava de su mismo pueblo. Por eso él quiere salvarla y enseñarle su mundo. El final lo dice todo. Gracias Jose!!
Ismael Salvador
14 oct, 20:17 h
Bien bien bien. Seguro que la pelirroja luego era la más peligrosa. :P
Rebeca Martín Diosdado
15 oct, 16:33 h
Shhhh... has dado en el clavo ;D
María Caballero
17 oct, 16:27 h
Una historia preciosa. Enhorabuena, Rebeca.
Rebeca Martín Diosdado
19 oct, 16:59 h
Gracias María, me alegra que opines así!!
Israel Gago Caballero
19 oct, 06:59 h
Precioso relato
Rebeca Martín Diosdado
19 oct, 16:59 h
Muchísimas gracias Israel!!
JF
Javier Fonseca Fisterre
19 oct, 22:45 h
La vida deja paso a la muerte y viceversa.
Nunca hay que subestimar a la población local.
Muy bueno el relato.
Rebeca Martín Diosdado
20 oct, 17:46 h
Gracias por tus palabras 😊
Omicron Delta Series
21 oct, 07:47 h
Guau!! Me ha encantado. Descripción increíble e historia romántica cómo pocas. De lo mejorcito que he leído estos últimos meses. Enhorabuena.
Rebeca Martín Diosdado
22 oct, 17:11 h
Mil gracias por tus palabras 🥰
Otras historias participantes en este reto
  • «Un forastero inesperado» , de Carolina Jiménez Conejero Leer »

  • «Joe el mentiroso» , de Virginia Vic Miron Leer »