Luis Mariano Estela Aldana

«Lo que llegó del nuevo mundo»

317 palabras
2 minutos
53 lecturas

—No hablas mucho ¿eh?, pedazo de escoria —farfulló el capitán del último barco que logró atracar, esa tarde, en Palos de la Frontera...; justo antes de que la noche se apoderara del puerto.

Su saliva maloliente salpicó mi mejilla, pero no era la primera vez que un marinero intentaba provocarme, tras haberse embriagado hasta las cachas.

Sus ojos, empañados por el vino rancio, se clavaron en el tonto que atendía la taberna.

—¡Hey, gordinflón! Llénale la copa a este buen soldado.

—No puedo, mi señor.

—¡Que le sirvas, coño! 

—¡Pe... pero es que ya va a comenzar el toque de queda! El que impuso la capitanía del puerto por lo de...

—Sí, sí... ¡ya sé, maldito! Por la mierda esa de los cuerpos destripados que han parecido flotando en las aguas.

El tabernero plegó sus labios y se dedicó a recoger algunas botellas.

—Gracias por la invitación, caballero —musité—, pero ya debo irme a descansar.

—¡Qué delicado el señorito! Te habrás hartado con el excelente vino francés que venden en esta pocilga, ¿no? —exclamó, soltando una risotada estruendosa, mientras verdosos musgos intentaron escapar por entre los pocos dientes que le quedaban. Yo, en cambio, mantuve la vista fija en el tabernero, que nos observaba con tensa reserva.

—Dicen, las malas lenguas, que acabas de volver de las Indias —agregó el borracho, mareándome con el fermento que expelía su boca.

—Bien dicho, caballero: proviene de lenguas malas.

—¡Ja! ¿No será, que poco te apetece compartir el oro que, supongo, cargas en esa bolsa?

Sentí ganas de encuellarlo, pero preferí callar y alejarme de ahí. 

El viaje al nuevo mundo me había transformado en un hombre paciente. Sobre todo, durante los treinta meses en que anduvimos perdidos, engullidos por la selva. 

De momento, esperaré con calma a que la niebla vuelva a cubrir el puerto; quiero mostrarle a ese marinero lo que dormita en el fondo de mi bolsa.





🍷 Los antiguos marineros, aunque duros y valientes, eran también muy supersticiosos y algo troleros. Inventa el discurso que uno de estos hombres, quizá con varias jarras de vino de más, a la vuelta de uno de esos primeros viajes a territorios desconocidos.
Luis Mariano Estela Aldana
¿Qué les puedo decir acerca de mí?

En primer lugar, que soy un soñador. Un hombre…
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10 historias publicadas.

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Jose R.G.
13 oct, 14:31 h
Muy buen relato, dejando abierto el final para que la imaginación haga el resto. Bien escrito y buenos diálogos.
Luis Mariano Estela Aldana
13 oct, 17:47 h
Muchas gracias por tu gentil comentario, Jose.
Jorge Sanova
13 oct, 21:55 h
Está bien escrito. Me ha gustado.
Luis Mariano Estela Aldana
13 oct, 22:45 h
Gracias por tu comentario, Jorge.
Anastasia Sopale Thompson
14 oct, 14:46 h
Wow ese final, Mariano. Ni a mí que me gusta investigar me atrevería a preguntar siquiera de qué material fue elaborada la bolsa. Con solo la descripción del marinero beodo ya percibí su hedor desde la entrada a la taberna. Muy bien narrado y contextualizando aún mejor con expresiones típicas de la época. Sin objeciones, felicitaciones.
Luis Mariano Estela Aldana
14 oct, 15:51 h
¡Ohh! ¡Muchas gracias por este hermoso comentario! Este tipo de opiniones nos hacen sentir que se ha hecho bien el trabajo y alimentan las ganas de seguir escribiendo, cada día más 🙂
elinsurgentecalleja
16 oct, 21:52 h
Me ha encantado, bien estructurado y con exquisito vocabulario.

El final es brutal, abierto a cualquier interpretación.

Enhorabuena.

Saludos Insurgentes.
Luis Mariano Estela Aldana
16 oct, 22:21 h
Muchas gracias por tu generoso comentario, y por detenerte por dos minutos a leer mi relato 🙂
Un abrazo.
Celia García Mendieta
16 oct, 23:42 h
Comparto con nuestros compañeros, bien narrado, vocabulario mejor y un final de "chapó".
Luis Mariano Estela Aldana
17 oct, 01:06 h
¡Muchas gracias, Celia! 🙂
JF
Javier Fonseca Fisterre
20 oct, 22:13 h
Tiene todos los ingredientes para un buen plato y una dosis de suspense final, solo una pizca.
Enhorabuena.
Luis Mariano Estela Aldana
20 oct, 23:12 h
A veces, basta una pizca de pimienta para disparar los sentidos ☺️
Muchas gracias por leer mi relato y por comentarlo 👍🏻
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